Uno de los hitos más importantes en la vida de un bebé, es la salida de los dientes. Unos lo pasan mejor y otros peor, pero más o menos todos pasan por las mismas fases.
Empiezan por generar más babas de lo habitual, muerden todo lo que cogen por delante (manos y brazos de mamá incluídos jeje) y se les irrita la zona del pañal. Algunos no duermen, otros tienen fiebre, lloran un montón y están irascibles, y a otros en cambio no se les nota nada.
Leoncito está con su cuarto diente, se lo toma con calma, pero por suerte no parece que sufra mucho, de hecho su primer diente no nos enteramos de él hasta que le vimos la puntita. Hasta tampoco salivó mucho, ni se irritó, pero ahora este cuarto diente le está dando más trabajo...
Lo más incómodo de todo sea quizás lo de la saliva, ya que se moja las camisetas tanto que le llega la humedad al body. La primera solución fue ponerle un babero, pero la verdad es que tenerlo todo el día con él puesto no me gusta nada. Así que en mi afán de ponerlo un poco más mono, descubrí los quitababas.
Son unos pañuelos en forma de triángulo, que a parte de evitar mojar la ropa, forman parte del look del pequeño. Estuve ojeando en varias tiendas y webs y o eran muy clásicos o directamente no tenían, hasta que encontré a Peques Guapos.




